Bratenahl se planta: los vecinos de Taylor Swift y Travis Kelce le pusieron un freno a las reformas en su mansión del lago
Residentes de este pueblo chico de Ohio cuestionaron los planes de forestación y vallado de la pareja y alertaron por el desagüe compartido y los ciervos de la zona. La junta municipal aprobó el paisaje del frente, pero la pulseada sigue.

Les confieso que cuando me crucé con doña Margaret camino a la panadería, la encontré con la térmica en la mano y una expresión de quien se preparó toda la noche para hablar. Margaret, que vive en la casa de al lado desde hace más de treinta años, me dijo con una media sonrisa que ya se había cansado de ser vecina callada: estaba a punto de subir al estrado en la reunión de planificación municipal de Bratenahl, un pueblo chico pegado al lago Erie, para decirle en la cara a los abogados de Taylor Swift y Travis Kelce que esos árboles que planean plantar no van a terminar bien para nadie.
La propiedad está en discusión desde marzo, cuando la pareja compró una mansión valuada en cinco millones de dólares a través de una sociedad de responsabilidad limitada vinculada al jugador de los Kansas City Chiefs. Lo que parecía una llegada tranquila a un barrio residencial se transformó, reunión tras reunión, en una pulseada vecinal que mezcla arboledas, cañerías, venados y mucha, pero mucha paciencia oficial.
El desagüe que asusta a la cuadra
El punto más caliente de la discusión es el plan de forestación. Margaret tomó la palabra ante la junta y advirtió que plantar árboles de hoja perenne tan cerca de una tubería de desagüe compartida puede provocar desbordamientos del alcantarillado que afectarían a varias casas de la cuadra. La cifra que me repitió varias veces mientras hablaba fue la de los 75.000 dólares: lo que le cotizaron para proteger su propia cañería del avance de las raíces.
“Podrían generarse desbordamientos catastróficos del alcantarillado.”Margaret, vecina de la mansión, en la reunión de planificación municipal
Otro vecino, que pidió reserva sobre su nombre, fue más allá y cuestionó la tala de arbustos que el proyecto prevé como paso previo a la forestación. También se manifestó preocupado por los ciervos que suelen cruzar el barrio: según me explicó, una valla de más de un metro y medio puede cambiar las rutas de la fauna y empujar a los animales hacia calles con más tráfico.
Qué se aprobó y qué sigue en danza
- La Junta de Revisión Arquitectónica de Bratenahl había dado luz verde en septiembre a una valla perimetral de 1,8 metros, una reducción respecto de los 2,4 metros originales que el proyecto pretendía.
- La empresa Tiny Construction, a cargo del responsable Jacob Kutz, justificó el vallado en la necesidad de privacidad y seguridad de la pareja.
- La firma realizó de manera voluntaria una limpieza a presión de la tubería de alcantarillado como gesto hacia el barrio, según detallaron en la audiencia.
- En la última reunión se aprobó el paisajismo del frente de la propiedad y se anticipó que en una próxima sesión se presentará un tercer plan para completar las reformas.
Mientras la pulseada sigue, lo que a mí más me llama la atención es el contraste entre las dos escalas que conviven en la misma cuadra. Por un lado, una pareja con un catálogo inmobiliario que se extiende por Ohio, Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California, y hasta con un sistema de alerta que se dispara cuando alguien se acerca demasiado a la propiedad. Por el otro, vecinos que llevan décadas criando a sus hijos entre esas mismas calles y que ahora se sienten obligados a estudiar planos de cañerías y a presupuestar obras de para protegerse de las raíces que vienen de la casa de al lado.
Entiendo los dos lados y se los digo sin guardarme nada. Comprendo que dos figuras públicas de este nivel necesiten cierto margen de privacidad para vivir sin que cada paso de su vida cotidiana se transforme en contenido de redes, y celebro que la propia constructora se haya movido para limpiar el desagüe sin pedir ayuda. Pero también creo que los vecinos tienen derecho a que las raíces de un árbol no terminenpagando con el sótano inundado, y que los ciervos de Bratenahl no tienen por qué adaptarse a la agenda de remodelaciones de ninguna celebridad.
Como referencia de la zona, basta con mirar la escultura del ángel con la estrella que está sobre la avenida principal del pueblo, esa que todos los vecinos cruzan a diario para ir al correo: a veces uno cree que vive en un lugar donde nadie discute por nada y de pronto descubre que las discusiones más grandes pasan justo cuando el presupuesto de tu vecino tiene más ceros que la cañería de tu casa.
La frase me la dijo un señor mientras cargaba el auto en la estación de servicio de la ruta, después de la reunión, y se la repito acá textual porque me pareció que cerraba todo: acá todos queremos vivir tranquilos, pero tranquilos los dos lados del cerco.
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