Con colectas, bingos y empanadas, cerca de 400 jóvenes neuquinos se preparan para acompañar al Papa en Buenos Aires
Chicos y chicas de entre 14 y 35 años de toda la provincia viajan este domingo a la capital para participar de la visita de León XIV, tras meses de trabajo colectivo para costear el traslado.

Casi 400 jóvenes de la provincia del Neuquén se subirán este domingo a los colectivos con destino a Buenos Aires. Vienen de parroquias y capillas de distintos puntos del territorio provincial, tienen entre 14 y 35 años y llevan meses preparando un viaje que, para muchos de ellos, será la participación en un acontecimiento que consideran único en su vida de fe y de comunidad.
Un proyecto impulsado desde la Diócesis
La iniciativa partió del obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croaxatto, y la coordinación quedó a cargo del padre José Lagos, asesor de la Pastoral Juvenil de la Diócesis. Según explicó el sacerdote, "para nosotros la venida del Papa es una experiencia histórica y única, y ya vivimos el entusiasmo de los chicos".
Lo que más llama la atención del caso es el modo en que se financió el viaje. Los propios jóvenes organizaron bingos, vendieron empanadas, locros, tortas fritas y mesas dulces durante varios meses, y sus familias y las comunidades de cada parroquia se sumaron a esa tarea. La Diócesis no buscó financiamiento externo, porque la decisión fue que los chicos sintieran que se habían ganado esa oportunidad con su propio esfuerzo.
“Se estuvieron esforzando mucho para poder solventar el viaje.”Padre José Lagos, asesor de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Neuquén
El recorrido previsto
- Lunes: misa en el Monumento a los Españoles y visita a la Basílica de Luján.
- Martes: vigilia.
- Miércoles: participación en la misa en la Basílica de Luján presidida por el Papa León XIV.
El sacerdote destacó el peso simbólico de la visita a Luján. Según sostuvo, la Virgen de Luján es la patrona de la Pastoral Juvenil, un vínculo que da a la peregrinación un sentido particular para quienes integran el grupo. La Pastoral también organizó comidas y misas compartidas, con la idea de que el viaje fortalezca los lazos entre jóvenes de localidades distintas que hasta ahora se conocían poco.
Para Lagos, el valor de la experiencia va más allá del evento en sí. Al referirse a los chicos, afirmó: "Queremos que sepan que pueden tener su lugar y que lo vivan como su casa". Agregó que ese sentido de pertenencia "es lo que más ayuda en un tiempo de tanta soledad", una frase que resume el espíritu con el que la comunidad diocesana encara el viaje.
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