Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Quebracho Noticias

Quebracho Noticias

Portada — Vida —

Cuando la cabeza no para: cómo las pausas breves pueden devolverle aire a la jornada

Estrategias concretas para cortar el agotamiento mental en medio del día: desde caminar por un parque hasta la técnica 5-4-3-2-1. Especialistas explican qué funciona, hasta dónde llega el alivio y cuándo conviene pedir ayuda profesional.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Cuando la cabeza no para: cómo las pausas breves pueden devolverle aire a la jornada

A María Laura, contadora en una pyme de San Telmo, se le nubla la vista cada tarde alrededor de las cuatro. Trabaja desde las nueve, mira tres pantallas y atiende clientes hasta entrada la noche. El martes pasado se levantó de su silla, bajó a la esquina y volvió después de caminar diez minutos en silencio. Me contó que fue la primera vez en meses que pudo terminar el día sin sentir que la cabeza le pesaba como un yunque. La historia de María Laura es una entre miles: según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, más del 35 por ciento de los adultos argentinos reporta sentirse frecuentemente agotado por el ritmo cotidiano, y el estrés laboral aparece entre las tres primeras causas de consulta en los servicios de salud mental de obras sociales y prepagas.

Una pausa a medida, sin fórmulas únicas

No existe un manual idéntico para todos. Especialistas consultados coinciden en que el corte dentro de la jornada puede tomar formas muy distintas: apartarse del celular, quedarse unos minutos en silencio, cambiar de ambiente o simplemente cerrar los ojos. La clave, coinciden, es que la pausa no se convierta en una obligación más dentro de una agenda ya saturada. Yo, que llevo años cubriendo temas de salud, suelo repetir lo mismo cuando alguien me escribe para pedirme un consejo: lo que a usted le sirve no tiene por qué servirle al otro, y eso no es un defecto, es una pista.

La técnica 5-4-3-2-1 para bajar el ruido mental

Para quienes quedan atrapados en pensamientos que dan vueltas como un lavarropas en ciclo, hay una herramienta concreta. Se trata de anclar la atención en los sentidos: reconocer cinco cosas que se ven, cuatro que se tocan, tres que se escuchan, dos que se huelen y una que se saborea. Antes de empezar, conviene respirar de forma pausada, sin forzar el aire. La psicóloga clínica Sari Chait explicó que concentrarse en esos estímulos puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque insistió en un punto que a mí me parece central: la técnica ayuda a distanciarse del malestar, pero no lo elimina de raíz.

Caminar, moverse y compartir el corte

  • Una investigación evaluó a trabajadores que pasearon por un parque durante quince minutos en el horario del almuerzo, a lo largo de diez días laborales seguidos. En esas jornadas reportaron menos fatiga y mayor concentración por la tarde.
  • Quien no pueda salir puede estirar las piernas, hacer movimientos de movilidad o animarse a bailar una canción en el living. La actividad física breve funciona como un reset del cuerpo.
  • Una llamada o un intercambio con alguien de confianza puede sumar conversación y cortar la atención puesta en el malestar, según coinciden los especialistas.
  • Descansar con los ojos cerrados entre diez y quince minutos también favorece la recuperación, apuntó la neurocientífica Heidi Hanna, aunque advirtió que ese intervalo no reemplaza al sueño nocturno.

Cuándo la pausa ya no alcanza y conviene pedir ayuda

El límite de estas prácticas aparece cuando el malestar sigue, aumenta o empieza a complicar la vida cotidiana. Si el estrés altera el sueño, el trabajo o los vínculos, conviene buscar acompañamiento profesional. La terapeuta Tyana Tavakol recomienda considerar una consulta cuando los intentos personales no logran torcerle el brazo al agotamiento, y remarca que pedir ayuda no es un fracaso: es, muchas veces, la decisión más inteligente que uno puede tomarse.

A dónde acudir y en qué horario

  • En la Ciudad de Buenos Aires, la línea gratuita 147 de Salud Mental Responde atiende de lunes a domingo, de 8 a 0, con orientación y derivación a centros públicos.
  • El Hospital Borda y el Hospital Moyano, ambos en la órbita de la Ciudad, reciben consultas ambulatorias de lunes a viernes entre las 8 y las 14, sin turno previo para una primera entrevista.
  • En provincia de Buenos Aires, el SAME y los centros de salud municipales cuentan con equipos de salud mental; cada municipio organiza su agenda y conviene consultar por teléfono antes de acercarse.
  • Las obras sociales y prepagas deben cubrir sesiones de psicología según la ley nacional de salud mental; el Hospital de Clínicas de la UBA atiende de lunes a viernes de 8 a 16 con demanda espontánea y guardia psiquiátrica las 24 horas.
  • Para situaciones de crisis o riesgo inmediato, el 107 (emergencias médicas) y el 911 (seguridad) están disponibles todos los días, a toda hora.
TL
Teresa LeivaSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo