Davidovich lo aguantó, lo quebró y va por todo en Shanghái
El malagueño se sacó de encima a Zverev, candidato número dos del torneo, y se metió en su segunda final de un Masters 1000. Ahora lo espera Medvedev o Jódar, y el sueño del primer título grande empieza a tomar color.

Mirá, te lo digo de entrada: la jugada que me dejó pegado al sillón fue ese revés cruzado del décimo juego del segundo set. Con ese tiro, Alejandro Davidovich Fokina le rompió el partido a Alexander Zverev, el alemán que viene de ganar Roland Garros y el US Open este mismo año. Cinco a siete, seis a cuatro y seis a tres. Dos horas y dos minutos. Y el malagueño, a la final.
El primer set: el guion que todos esperábamos
Zverev salió a hacer lo que sabe. Pegarle limpio desde el fondo, comerse la cancha y mostrar por qué es el número dos del mundo. Se llevó el parcial por 7-5 con un quiebre clave en el momento justo. Nada raro. Davidovich, lejos de caerse, se quedó ahí, callado, sin sobrarse ni achicarse.
40 minutos antes del golpe
Lo que vino después fue otra historia. El español le metió más metros a la devolución, estiró los puntos y le empezó a pasar factura al físico del alemán. En el décimo juego llegó la rotura. Un revés de alta precisión, al ángulo, y el 6-4 que igualó el partido. Ahí, te juro, cambió todo.
El set decisivo: break y a correr
Ya en el tercero, Davidovich arrancó como una tromba. Break inmediato. Tres a cero arriba en un abrir y cerrar de ojos. Zverev quiso reaccionar, tiró toda su jerarquía a la cancha, pero el malagueño sostuvo la solidez táctica, no le dio ventanas y cerró el 6-3 sin conceder ni una chance de remontada.
- Solo es la segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en todo su historial directo.
- Con el triunfo, asegura su ingreso al Top 15 del ranking ATP.
- Es la segunda final de Masters 1000 en la carrera del malagueño.
- En la final lo espera el ganador de Medvedev frente a Rafa Jódar, la otra semifinal.
- Zverev se queda sin final en Shanghái y ve frenada una racha enorme en el cierre del año.
El dato histórico y la mirada al domingo
Hay un dato que me gusta mucho: Davidovich ya sabe lo que es ganar un Masters 1000, ojo, no el título. Fue finalista en Montecarlo 2022, cuando cayó con Tsitsipas. Pero acá, en Shanghái, viene mostrando un nivel que el propio Zverev no le pudo descifrar. Si mantiene ese temple y esa agresividad controlada, este domingo tiene argumentos de sobra para quedarse con su primer trofeo grande. Yo apuesto a que sí: lo veo firme, entero y con hambre. La final, sea cual sea el rival que le toque, lo va a encontrar parado.
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