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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Después del diagnóstico cardíaco: por qué el tratamiento suele venir en un combo de fármacos

La hipertensión, el colesterol alto, los coágulos y las arritmias suelen requerir medicaciones distintas que actúan en paralelo. Especialistas consultados coinciden en que la combinación apunta a cada problema por separado.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Después del diagnóstico cardíaco: por qué el tratamiento suele venir en un combo de fármacos

A Marta le diagnosticaron hipertensión y colesterol alto en el mismo control. Salió del consultorio con tres cajas en la mano y la misma duda que repite buena parte de mis lectores: por qué tantas pastillas si el problema es uno solo. Cuando le pregunté al cardiólogo que la atiende, la respuesta fue clara: el corazón puede fallar por razones distintas y simultáneas, y un solo fármaco no alcanza para cubrirlas todas.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, que estima cerca de 17,9 millones de fallecimientos al año por esta causa. En la Argentina, la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, publicada en 2019, registró que cuatro de cada diez adultos tienen presión arterial elevada y casi tres de cada diez, colesterol elevado, lo que vuelve a la polifarmacia una situación cotidiana en los consultorios.

Presión: distintas llaves para el mismo problema

La presión arterial alta obliga al músculo cardíaco a trabajar con mayor esfuerzo y, con el tiempo, puede dañarlo junto con los vasos sanguíneos. Para reducirla existen varios grupos de fármacos que actúan por vías diferentes:

  • Inhibidores de la ECA: bloquean la producción de una hormona que estrecha los vasos.
  • ARA-II: impiden que esa misma hormona ejerza su efecto.
  • Betabloqueantes: reducen la frecuencia cardíaca atenuando la acción de la adrenalina.
  • Bloqueadores de los canales de calcio: relajan los vasos o desaceleran el pulso según el caso.

Colesterol, coágulos y ritmo: cada diana, su fármaco

El colesterol LDL, conocido como colesterol malo, se trata de manera independiente. Las estatinas son los fármacos más utilizados con ese fin; además de bajar el LDL pueden contribuir a reducir la inflamación. Se indican tanto después de un infarto, un accidente cerebrovascular o la colocación de un stent, como en personas con factores de riesgo que aún no tuvieron un evento. Cuando las estatinas no son suficientes o no pueden usarse, el profesional puede sumar ezetimiba o inhibidores de PCSK9.

Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina o el clopidogrel, dificultan que las plaquetas se unan entre sí. La guía de la Cleveland Clinic advierte que la aspirina se indica a quienes ya tienen enfermedad cardiovascular diagnosticada y no se recomienda de forma general para prevenir un primer evento sin una evaluación individual que pese beneficios y riesgo de sangrado. Los anticoagulantes, como apixabán y rivaroxabán, actúan en una etapa diferente del proceso y se usan frecuentemente para tratar coágulos en piernas o pulmones. Ambos tipos pueden aumentar el riesgo de hemorragias, por lo que no deben iniciarse ni suspenderse sin indicación médica.

Para quienes tienen arritmias existe una familia específica de fármacos antiarrítmicos, como la amiodarona o el sotalol, que actúan sobre las señales eléctricas del corazón para regular el ritmo. En pacientes con insuficiencia cardíaca se suman, además, los diuréticos, que ayudan a eliminar el exceso de líquido y sales para aliviar la carga del músculo cardíaco.

A dónde acudir y en qué horario

Ante un diagnóstico reciente y la aparición de varias medicaciones, la recomendación de los profesionales es no automodificar las dosis ni suspender tratamientos por cuenta propia. Para resolver dudas sobre la combinación de fármacos, los pacientes pueden concurrir al consultorio de su cardiólogo de cabecera en los horarios habituales de atención o acercarse a los centros de salud públicos, donde hay servicios de clínica médica y cardiología de lunes a viernes, en general de 8 a 16 o 17. En la Ciudad de Buenos Aires, el Hospital Argerich y el Hospital Pirovano cuentan con consultorios externos de cardiología que reciben sin turno previo por la mañana, mientras que en la provincia de Buenos Aires los hospitales provinciales de cada municipio ofrecen atención ambulatoria en el mismo rango horario. Para consultas rápidas, la línea 107 de atención sanitaria del SAME funciona las 24 horas.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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