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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Quebracho Noticias

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El Principito vuelve al cine, esta vez con actores de carne y hueso y un protagonista que no lo será del todo

Morten Tyldum dirige y Simon Beaufoy escribe el guion de una nueva adaptación que mezclará acción real y efectos visuales, con el personaje central recreado por computadora y el universo del cómic de Joann Sfar como una de las bases del relato.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El Principito vuelve al cine, esta vez con actores de carne y hueso y un protagonista que no lo será del todo

Me lo dijo una señora en la fila del kiosco de la esquina de la avenida, la de siempre, la que tiene esa escultura que parece un ovni apoyado sobre una columna torcida y que uno termina mirando sin querer mientras espera el cambio: «Mire, yo ya vi El Principito con mi nieta, la de la película animada esa que salía hace unos años, y ahora me entero que lo vuelven a hacer, pero esta vez con actores, bueno, con actores y con uno que no es actor, un dibujo o algo así, no sé, la verdad que me intriga». Y la verdad es que a mí también, porque la noticia que llegó en las últimas horas confirma que la obra más querida de Antoine de Saint-Exupéry tendrá una nueva película, esta vez con una propuesta que combina acción real y efectos visuales, y que se encuentra en pleno período de preproducción, todavía sin fecha de estreno confirmada.

La dirección quedó en manos de Morten Tyldum, un nombre que a esta altura ya tiene peso propio en el cine internacional gracias a títulos como The Imitation Game y Passengers, dos películas que mostraron que el noriego sabe manejar historias grandes con personajes complejos. El guion, en tanto, lleva la firma de Simon Beaufoy, ganador del Óscar por Slumdog Millionaire, lo que de entrada garantiza que el libreto no se queda en la superficie y que va a buscar capas en un texto que, aunque muchos lo lean como un cuento de niños, lleva décadas conversando con adultos.

Un Principito a medio camino entre lo real y lo digital

Lo más interesante de la propuesta, y lo que la separa de las versiones anteriores, es que la acción real será la base del largometraje, pero el personaje central, el Principito, será creado mediante efectos visuales. Es decir, veremos a actores de carne y hueso recorrer ese universo tan particular que Saint-Exupéry construyó, pero el pequeño protagonista no tendrá un intérprete tradicional: será una creación digital pensada para que conviva con esos actores sin que la diferencia se note. La idea, según se desprende de los comunicados, es que el contraste no distraiga sino que sume.

El proyecto no se apoya únicamente en la novela corta original, esa que muchos de nosotros leímos de chicos y que después volvimos a leer de grandes con los ojos húmedos en un viaje en micro, sino que también toma elementos del cómic que el ilustrador Joann Sfar hizo sobre la obra. Sfar, justamente, fue confirmado como partícipe del desarrollo del concepto de la película, y al celebrar el inicio de la preproducción no dudó en agradecer a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después de su trabajo en la historieta. «Es un honor seguir trabajando con este universo», dijo, o algo así, en un tono que sonó más a alegría genuina que a comunicado de prensa.

Lo que dijeron Tyldum y Beaufoy sobre el libro

  • Para Beaufoy, el libro conserva intacta su capacidad de conectar con lectores de distintas edades y vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista.
  • Para Tyldum, la historia ofrece posibilidades cinematográficas por su escala y por las preguntas que plantea, y resumió su lectura del material en torno al amor, las pérdidas y el duelo.
  • El director también mencionó la esperanza, los deseos personales y la aventura como ejes centrales del relato.
  • El desarrollo del guion se realizará junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado del escritor francés.

Esta nueva producción se sumará a un historial que ya tiene bastante recorrido: la película con actores que dirigió Stanley Donen en 1974, con un musical a cuestas que dividió aguas, y el largometraje animado de Mark Osborne, estrenado en 2015, que fue el que acercó la historia a toda una generación de familias argentinas y que la señora del kiosco vio con su nieta. Lo que se viene ahora apuesta por combinar técnicas para volver a contar la misma obra, y lo hace en un momento en el que las adaptaciones de libros queridos suelen ser recibidas con una mezcla de expectativa y desconfianza.

Yo, la verdad, mientras escribo esto no puedo dejar de pensar en cuántos de nosotros tenemos una relación personal con ese libro, ya sea porque nos lo regalaron de chicos, porque lo leímos de grandes en un momento difícil, o porque se lo leímos en voz alta a un hijo, a un nieto, a un sobrino. Y me parece que ahí está la clave de por qué la noticia importa más allá del cine: porque cada nueva versión de El Principito es también una nueva oportunidad de que alguien lo lea por primera vez. Como me dijo un señor que esperaba el colectivo en la parada, la de siempre, al lado de la fuente de la plaza: «Mientras lo sigan haciendo, es porque alguien lo sigue necesitando». Y uno, mientras camina por la vereda, termina aceptando que tiene razón.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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