El Rojo se quedó con las manos vacías en Córdoba: Banegas la vio entrar y el VAR se la sacó
Independiente dominó en el Kempes, se topó con un arquero firme y perdió una victoria sobre la hora por una posición adelantada. Talleres sigue hundido en el fondo de su zona.

Arrancó el domingo en el Mario Alberto Kempes, arrancó chato, y terminó masticando bronca. Independiente viajó a Córdoba con la idea de traerse los tres puntos, hizo casi todo bien durante 88 minutos, y cuando Nahuel Banegas mandó la pelota a la red para desatar el delirio rojo, el VAR apareció con la lupa y le cortó el festejo por un offside milimétrico. Talleres, mientras tanto, respira porque no perdió, pero sigue dando señales de un equipo que no encuentra el rumbo: cero goles, cero respuestas claras y un empate que lo mantiene en el último puesto de la Zona B.
23 minutos: la primera llegada que ya marcaba el tono
Independiente avisó rápido, como suele hacer cuando se ordena de visitante. A los 23 minutos, Matías Abaldo metió un centro desde la izquierda que parecía complicar a Guido Unsain, pero el arquero de Talleres se anticipó bien en el segundo palo y la mandó al corner. Después llegó una media vuelta de Luciano Cabral que se perdió lejos del arco. La sensación en la cancha era que el Rojo estaba más cerca, aunque sin lastimar.
A los 31, Nahuel Banegas tuvo su primera en el partido, en su debut como titular. Un pase de Santiago Montiel lo dejó perfilado, pero el remate se fue alto y desviado. Banegas iba a tener su revancha, claro que sí, aunque no del modo que soñaba. Talleres contestó con intentos de Giovanni Baroni, Valentín Depietri y Rick, tibios, sin dirección, sin peso. El primer tiempo se consumió con la sensación de que al cero le faltaba aire.
Complemento: el Rojo fue, Talleres aguantó como pudo
En el segundo tiempo, el conjunto cordobés salió con otra cara. Rick y Valentín Dávila probaron en los primeros minutos, pero no encontraron el arco. Independiente contestó con un disparo bajo de Ezequiel Ávila al primer palo que obligó a lucirse a Unsain. La cosa empezaba a inclinarse para el Rojo, que encontró en los cambios de aire la profundidad que le faltaba.
- A los 24 del segundo tiempo entró Iván Morales y casi marca de cabeza tras un centro de Banegas. La pelota se fue besando el palo.
- Santiago Montiel sacó un zurdazo que pasó rozando el ángulo. El Kempes ya empezaba a mirar con inquietud al arquero local.
- A los 88, Banegas la metió, la gente estalló y el VAR la sacó. La definición del partido, una sola jugada, una sola foto, una sola línea.
Sobre el final, un cabezazo de Matías Catalán pasó cerca del palo derecho y nada más. El cero se plantó en el marcador como un guardia de seguridad que no se va ni loco.
88 minutos: la jugada que duele y define
La cronica manda y hay que contarla así, porque fue la foto del partido. A los 88 minutos, Banegas convirtió, el banco de Independiente explotó, el banco de Talleres se quedó mudo y la pelota ya estaba en la red. Pero el VAR revisó, encontró una posición adelantada fina, y anuló el tanto. Se desinfló la victoria, se desinfló el banco, se desinfló el viaje. En el tiempo añadido, el Rojo todavía empujó, pero no le alcanzó. Empate sin goles en Córdoba, con sabor a derrota para el visitante y a alivio insuficiente para el local.
Cómo quedan y qué se viene
El resultado deja a Independiente con 18 puntos en la quinta colocación de la Zona A, todavía prendido en la conversación, aunque con la bronca lógica de haber dejado dos puntos en el camino. En la próxima fecha le toca el clásico de Avellaneda ante Racing, y vaya si llega con ganas de desquitarse. Talleres, por su parte, suma apenas nueve unidades y sigue último en la Zona B, una campaña que preocupa y mucho; su próximo compromiso será de visitante ante Boca, en la Bombonera, donde históricamente los cordobeses han sufrido más de lo que han gozado. Mirando la historia de este cruce, vale recordar que Independiente y Talleres se han visto las caras en más de cien oportunidades por torneos locales, con una clara ventaja del Rojo en el historial global, aunque en Córdoba los números suelen emparejarse: la T ha sabido hacerse fuerte de local en los últimos años, y este empate, sin lucirse, le permite cortar una racha negativa. El pronóstico para la fecha que viene es simple: Independiente, con la espina del gol anulado, llega al clásico con hambre de victoria y Racing sabe que estos partidos se ganan con el alma; mientras que Talleres viajará a la Bombonera a tratar de sumar, aunque la lógica y el presente indican que Boca, en su casa, parte como favorito.
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