Escaneo 3D y control térmico marcan el ritmo de la repavimentación del Autódromo
La obra Buenos Aires combina relevamiento digital, maquinaria guiada y monitoreo de temperatura para colocar 43.000 toneladas de asfalto en tres capas. El objetivo inmediato es llegar al Gran Premio de MotoGP de 2027.

La jugada que definió esta etapa no fue una maniobra sobre la pista. Fue el momento en que el Autódromo Oscar y Juan Gálvez dejó de trabajar a ojo. La repavimentación de Buenos Aires entró en fase de ejecución con escaneo 3D, diseño digital de la superficie y control automático de la maquinaria. Son herramientas que apuntan a ganar precisión donde antes predominaban los relevamientos topográficos tradicionales, el consumo innecesario de mezcla y los retrabajos.
El sistema central de este proceso es el SmoothRide. El equipo recorre la pista a velocidad de circulación, registra el estado actual de la calzada y diseña espesores variables según las deformaciones detectadas. Después, esa información guía a las fresadoras y a las pavimentadoras. Es un método que busca que cada sector reciba la cantidad de material indicada por el diseño, sin correcciones tardías ni innecesarias intervenciones.
Cómo se mide y se controla la nueva superficie
El relevamiento se realiza con el escáner RD-M1, que captura la geometría de la pista. Los datos se procesan en los programas MAGNET Office Resurfacing y MAGNET Construction. A la vez, la maquinaria opera con sistemas de posicionamiento global y sensores Sonic Tracker. La combinación permite trasladar el diseño digital hasta el equipo que trabaja sobre el asfalto. En otras palabras, lameasurement deja de ser una etapa separada y se integra con la ejecución.
El control no se limita a la geometría. También hay dispositivos de evaluación térmica que siguen la temperatura de las mezclas durante su aplicación. El rango indicado para la colocación es de entre 150 y 160 grados Celsius. Mantener ese intervalo es clave para asegurar la calidad y el desempeño final de la superficie. Si la temperatura se aparta de ese margen, también se corre el riesgo de comprometer el trabajo.
Tres capas, una obra de 43.000 toneladas
- La primera capa es de base. Utiliza mezcla AM3-AC19, tiene ocho centímetros de espesor y se encuentra en ejecución.
- La segunda capa es intermedia. Se realiza con mezcla AM3-AC12 y cinco centímetros de espesor.
- La tercera capa será la de rodamiento. employs mezcla HIMA-AC12 con cuatro centímetros y será la superficie por la que circularán los vehículos en competencia.
Los equipos trabajan por ahora en sobreanchos y sectores periféricos. Ya intervinieron las zonas de escape de las curvas 3 y 10 y continúan con la banquina de la curva 7. Estas tareas funcionan como un ensayo técnico: permiten observar el comportamiento de la mezcla, comprobar el funcionamiento de los equipos y entrenar a los operadores antes de abordar la pista principal.
“La obra marca un antes y un después para el deporte motor argentino. El objetivo es que Buenos Aires vuelva a ser referencia internacional.”Fabián Turnes, secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires
El plazo inmediato es recibir el Gran Premio de MotoGP, previsto del 9 al 11 de abril de 2027. En el horizonte aparece la posibilidad de una vuelta de la Fórmula 1. No se trata solamente de renovar el asfalto: la idea es construir la infraestructura necesaria para que Buenos Aires recupere su lugar como sede de grandes competencias internacionales.
El clásico de Buenos Aires apunta a dejar una pista más precisa, controlada y competitiva. Mi lectura es clara: la tecnología no reemplaza a los operarios, pero obliga a jugar con datos, temperatures y ultrasonidos. El tiene que estar a la altura del objetivo. Por ahora, el trabajo avanza sobre los overanchos. La prueba mayor llegará cuando la primera MotoGP Circule sobre la nueva superficie. Ahí sabremos si el viejo Autódromo, con una nueva piel, está listo para volver a ser protagonista.
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