Independiente la sacó de abajo y ya pisa firme en el arranque de la Liga Femenina
El Rojo de Neuquén remontó diez puntos ante El Biguá, Náutico goleó a Regatas en su cancha e Instituto festejó en el clásico cordobés frente a Hindú. Tres ganadoras, tres mensajes distintos en el debut.

A mí no me vengan con la calculadora a esta hora: cuando un equipo arranca perdiendo por diez y termina ganando por cinco, lo que hay que contar no es la planilla, es el carácter. Y el Rojo de Neuquén, en su casa, lo mostró entero. Lo tenía El Biguá contra las cuerdas, dominando el ritmo y el tanteador, hasta que Independiente encontró en Josefina Torruella la mano firme que necesitaba: 17 puntos y 6 rebotes para sostener al equipo cuando la noche pintada de azul empezaba a cerrarse. El Rojo lo dio vuelta, lo ganó 68-63 y arrancó la Liga Femenina como quería: con el cuero entre las manos y sin titubeos.
Soto, la otra engranada del Rojo
Porque si Torruella fue la estocada, Jackeline Soto fue la base del aguantadero. Doble-doble entero: 13 puntos y 14 rebotes, los suficientes para que cada segundo intento tuviera dueña clara. Sofía Cabrera se enganchó en la levantada y le dio aire. Del otro lado, Catalina Taño hizo los deberes y se fue con 15, pero se quedó con las manos vacías: cuando el rival te lo empareja en el último cuarto, ganar un clásico amistoso no sirve de nada.
Rosario y Córdoba, con su propia foto
En Rosario, Náutico estrenó el piso con un recital. Regatas no tuvo respuestas: 82-44 y a otra cosa. Valentina Castillo fue la directora de orquesta con 22 puntos y cuatro triples que sonaron como campanazos, Isabella Boullón la escoltó con 15 y, desde el banco, Julieta Escobar firmó 13 para dejar la banca con la frente alta. Clara Espindola, con 12, se convirtió en la espina solitaria de San Nicolás en una noche brava para visitar.
En Córdoba, en tanto, Instituto festejó en el clásico ante Hindú por 65-53 y arrancó con el pie derecho una competencia que siempre lo encuentra con la obligación de pelear arriba. Ileana Patricia Sosa fue una mole: 18 puntos y 16 rebotes, trabajo de albañil fino en los dos lados de la cancha. Del otro lado, Celina Novatti se despachó con 17, pero le faltó compañía para frenar a La Gloria, que ya sabe lo que es ganar estas pulseadas.
Mirá, te lo digo sin vueltas: de las tres ganadoras de la fecha, la más sólida me parece Náutico. No es lo mismo ganar un partido cerrado remontando diez puntos que hacerlo por 38 de diferencia, y el equipo de Rosario mostró gol, banco y una cancha nueva funcionando como un motor aceitado. Pero ojo: Independiente tiene esa cosa que no se entrena, que es ganar feo, y eso en torneos largos vale oro. La Gloria, de arranque, cumplió; ahora le falta sostenerlo. Recién empieza, queridos, y estas tres mujeres que mencioné son apenas el primer capítulo de una historia que promete ruido.
Un dato histórico para no perder la costumbre: Independiente de Neuquén ya sabe lo que es dar vuelta partidos de la Liga Femenina en su cancha. La temporada pasada se había llevado un triunfo agónico remontando nueve puntos ante el mismo Biguá en el último minuto. Parece que el Rojo le tiene tomado el gustito al dueño de casa en noches bravas. Y el próximo compromiso lo tiene programado para visitar a Pacífico de Bahía Blanca: si lo gana de visitante y con esta producción de Torruella y Soto, ya hay que empezar a anotarlo entre los candidatos al título.
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