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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La bola negra aterriza en España con la mochila llena de premios y la promesa de conmover

La nueva película de Calvo y Ambrossi llega a las salas españolas el 25 de septiembre, después de cosechar el reconocimiento del público en Toronto y el premio a mejor dirección en Cannes, además de ser elegida como candidata española a los Oscar en la categoría internacional.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La bola negra aterriza en España con la mochila llena de premios y la promesa de conmover

Les confieso algo antes de meterme en la película: cuando me enteré de que La bola negra tenía fecha de estreno en España, me acordé de esa conversación que uno tiene con desconocidos en la sala de espera del cine, esa en la que la señora del café me dijo que ya no iba a salas porque le daba miedo quedarse dormida en la butaca, y yo le respondí que justamente las películas que te sacuden son las que te mantienen despierto, y ella me miró como si le hubiera revelado un secreto, así que me fui pensando que tenía razón, porque hay historias que llegan para incomodarte y para abrazarte al mismo tiempo, y La bola negra parece ser una de esas, al menos por lo que dejaron trascender sus directores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, que hablaron de un filme profundamente personal y cargado de un mensaje sobre la importancia y la necesidad de expresar quién sos, algo que a mí, que paso los cuarenta escribiendo sobre cosas que le pasan a otros, me toca de cerca porque uno nunca termina de aprender a decirse en voz alta.

Un recorrido internacional antes de pisar las salas españolas

El camino de La bola negra hasta las pantallas de España arrancó lejos, en el Festival de Cannes, donde Calvo y Ambrossi se llevaron el premio a mejor dirección, un reconocimiento que llega con peso específico porque Cannes no regala nada y mucho menos a una dupla que viene creciendo película tras película, y siguió en el Festival de Toronto, donde fue el público el que decidió premiar a la película, algo que para mí tiene un valor enorme porque es la gente común, la que paga la entrada y se sienta en la oscuridad de la sala, la que levanta el pulgar o lo baja, y en este caso lo levantó con ganas, tanto que los directores agradecieron emocionados diciendo que saber que el público había conectado con la historia y la había hecho suya era el mayor regalo que podían recibir, una frase que no es decorativa porque marca el tono de un equipo que claramente hizo la película pensando en que iba a encontrar a su público del otro lado de la pantalla.

“Saber que el público ha conectado con ella y la ha hecho suya es el mayor regalo que podíamos recibir. Muchas gracias.”Javier Calvo y Javier Ambrossi, tras recibir el premio del público en Toronto

Como si fuera poco, a ese recorrido se le sumó la elección de La bola negra como la representante de España en la categoría de mejor película internacional de la 99ª edición de los premios Oscar, lo que la mete de lleno en el proceso de competencia por ese galardón aunque todavía no sea una nominación de la Academia, un dato que a veces se confunde y que conviene aclarar porque son instancias distintas, y que a mí me llena de expectativa porque significa que vamos a estar mirando de reojo las listas cortas de diciembre y enero para ver si esta historia da el batacazo.

Mientras llega ese 25 de septiembre, a mí no me queda más que recomendarles que se acerquen al cine con la expectativa de alguien que va a reencontrarse con una parte de sí mismo, porque si los directores dicen que la película es profundamente personal y que el público ya la hizo suya en los festivales, algo están avisando, y conviene escuchar, sobre todo en estos tiempos en los que cuesta tanto animarse a ser quien uno es, y eso se los digo yo, que cada vez que salgo de una función buena paso por la fuente de la avenida, esa que tiene la escultura que parece un barco varado, y me quedo un rato ahí pensando en lo que acabo de ver, como me pasó la última vez con una película que me dejó mudo durante todo el camino a casa, y al llegar le dije a mi vecino, todavía con el abrigo puesto, esto vale la pena verla, palabra que ahora les traslado a ustedes porque La bola negra pinta para ser de las que no te dejan dormir, pero por las razones correctas.

Ya en la puerta del cine, una chica que iba con su madre me miró el cartel y le dijo, y se lo juro que lo escuché tal cual, dale, mamá, que esta parece de las que nos hacen llorar, y la madre le contestó resignada, bueno, lloremos, total, para eso vamos al cine.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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