Las cinco esquinas del planeta donde la vida se estira, y por qué
Un cardiólogo argentino cruzó Loma Linda, la Nicoya costarricense, Icaria, Cerdeña y Okinawa en busca del secreto compartido por quienes más viven. Lo que encontró no depende de la genética sino de decisiones cotidianas al alcance de cualquiera.

A Margarita le diagnosticaron hipertensión a los 52 y ese día entendió que algo tenía que cambiar. Empezó a subir las escaleras del trabajo en lugar de tomar el ascensor, dejó el paquete de galletitas industriales de la merienda y sumó una caminata de veinte minutos después de cenar. Cinco años después, su médica le dijo lo que ella repite cada vez que puede: que sentirse bien no exige grandes heroicidades, sino persistencia en gestos pequeños. Esa convicción, humilde y sin fórmulas mágicas, es la misma que comparten las comunidades más longevas del mundo.
Quienes tienen entre 55 y 56 años conservan una probabilidad alta de sumar entre 20 y 25 años más de vida sin enfermedades graves, siempre que adopten ciertos hábitos. Lo planteó el cardiólogo Jorge Tartaglione, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, y lo sostuvo con un número que sirve de ancla para toda la conversación: la genética explica apenas el 25 por ciento de cuánto vivimos. "Definimos nosotros el 75 por ciento restante", resumió. El resto, entonces, queda en manos de cada uno.
Cinco geografías, una misma matriz
El profesional recorrió cinco zonas reconocidas por la expectativa de vida de sus habitantes y buscó el hilo invisible que las une. No encontró una dieta milagrosa ni un suplemento exclusivo. Encontró, en cambio, una combinación repetida de movimiento cotidiano, comida poco procesada, vínculos activos y un motivo para levantarse cada mañana.
- Loma Linda, California: una comunidad mayoritariamente adventista del séptimo día cuya fe sostenida se traduce en hasta diez años más de vida respecto de la media estadounidense.
- Nicoya, Costa Rica: frutas tropicales durante todo el año y un ritmo pausado que acompaña los ciclos del campo.
- Icaria, Grecia: una isla de pendientes pronunciadas donde caminar no es una elección sino una forma de habitar.
- Cerdeña, Italia: una cocina que nace de lo que la tierra ofrece sin intervenciones, lejos de los ultraprocesados.
- Okinawa, Japón: el concepto de ikigai, un propósito diario, por pequeño que sea, que organiza la jornada.
En Okinawa, donde la población centenaria es una rareza que se repite, Tartaglione describe escenas que parecen extraídas de otra época: personas de 90 años que salen a bailar, que cantan en coros comunitarios o que se reúnen a tocar música al atardecer. "No significa que tenés que hacer algo enorme", aclaró el cardiólogo. "Sino tomarte un mate con una amiga, salir a caminar, sacar el perro, pero todos los días se levantan con una visión, se levantan con ganas de hacer algo". Esa idea, traducida al castellano rioplatense, se parece mucho a eso que en la Argentina llamamos tener un motivo para empezar el día.
En Cerdeña, el especialista sintetizó el espíritu de la alimentación local con una frase que él mismo define como cruda: "Lo que sale de la tierra, lo que le da el sol, lo que se pudre". La expresión apunta a los alimentos frescos, sin conservantes ni aditivos, y funciona como contrapeso directo a la omnipresencia de los ultraprocesados en las góndolas locales. En Icaria, la geografía hace el resto: la pendiente permanente de la isla transforma cualquier salida en ejercicio, sin necesidad de inscribirse en un gimnasio.
Qué hacer con esta información en la vida cotidiana
El patrón que cruza a las cinco comunidades no exige recursos extraordinarios ni condiciones excepcionales. Sí pide constancia: moverse todos los días, aunque sea un rato; cocinar con ingredientes reconocibles; cultivar los vínculos; y reservarse un propósito, por mínimo que parezca. Para quienes quieran profundizar, la Fundación Cardiológica Argentina y los servicios de cardiología de los hospitales públicos y privados del país ofrecen controles periódicos y consejería en hábitos, en general de lunes a viernes de 8 a 18. También el Programa Nacional de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares del Ministerio de Salud brinda material gratuito y derivaciones. Empezar, en cualquier caso, es una decisión personal.
Volví a pensar en Margarita mientras escribía esta nota. La vi servir el mate de las cinco de la tarde con la misma calma con la que había salido a caminar esa mañana. No había leído un solo paper sobre longevidad. Hacía, sin saberlo, lo que en cinco puntos del planeta hacen quienes más viven.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Según un estudio, con ejercitarse los fines de semana alcanza para cuidar la salud

Día Mundial para la Prevención del Suicidio: claves para detectar señales de alerta

