Los 82,8 kilómetros sin asfalto ni cartelería que el sur de Mendoza arrastra desde hace décadas
El Camino del Carqueque une Malargüe con la Ruta 226 a través de quebradas, nieve y barro: sin número de ruta, sin estaciones de servicio y sin señalización convencional, mientras la provincia exhibe la obra como parte de su oferta turística y la cuenca endorreica del Malargüe sigue sin protección efectiva.

En el ala oeste del edificio municipal de Malargüe, entre mate cocido y papeles de la temporada turística, el personal del área suele repetir con una mezcla de orgullo y fastidio el nombre de un trazado que los mapas oficiales marcan con líneas punteadas y los turistas con llamadas insistentes. Se trata del Camino del Carqueque, una vía de tierra de 82,8 kilómetros que conecta la ciudad cabecera del departamento con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble y que la provincia promociona como parte de su circuito cordillerano, aunque no cuente con número de ruta asignado, señalización convencional ni estaciones de servicio a lo largo de todo su recorrido. La falta de infraestructura mínima coexiste con la decisión oficial de ofrecerlo al público como producto turístico de exigencia técnica real.
Sigamos la plata: qué tiene el camino y qué le falta
- Longitud: 82,8 kilómetros de huella entre Malargüe y Valle Noble, sobre la Ruta Provincial 226.
- Estado de la traza: camino de tierra sin pavimentar, sin número de ruta propio y sin señalización de camino convencional.
- Servicios al usuario: ausencia total de estaciones de servicio y de cartelería turística en todo el recorrido.
- Altimetría: altura máxima cercana a los 2.800 metros en el Portezuelo del Carqueque.
- Atractivo geológico: Castillos de Pincheira, formación de torres y murallas producto de erosión sobre sedimentitas y volcanitas.
- Beneficio vial: acorta en unos 70 kilómetros la vinculación entre Malargüe y el sector cordillerano del Planchón-Vergara respecto del circuito tradicional.
- Marco ambiental: la traza atraviesa parte de la reserva natural Castillos de Pincheira, destinada a resguardar la cuenca alta del río Malargüe, único caso de cuenca endorreica de Mendoza, cuyas aguas no llegan al mar y se vinculan con la laguna de Llancanelo.
La lectura renglón por renglón del expediente muestra una decisión que la administración provincial no termina de completar: se ofrece un recorrido de 82,8 kilómetros como destino de travesía con exigencia técnica real, pero no se lo incorpora al nomenclador vial, no se lo señaliza y no se le garantiza al usuario un punto de aprovisionamiento de combustible en todo su desarrollo. La consecuencia es directa: quien se interna en el Carqueque lo hace por decisión propia, sin referencias oficiales en el camino y bajo la advertencia explícita de que el clima puede modificarse en pocos kilómetros, con sol en Malargüe y nieve en el paso, piso firme en una curva y barro cien metros más adelante.
Pincheira, la marca que todavía pesa en la toponimia
A menos de 30 kilómetros del arranque en Malargüe se levanta la primera parada de referencia, los Castillos de Pincheira, un conjunto de torres, murallas y agujas de aspecto monumental labradas por la erosión en materiales sedimentarios y volcánicos durante siglos. El nombre remite a los hermanos Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira, que comandaron una banda armada de varios cientos de hombres entre Chile y la Argentina durante las guerras posteriores a la Independencia y utilizaron estos territorios como zona de refugio y vigilancia hasta su desarticulación en 1832 por fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes. La huella de esa historia sigue viva en la cartografía y en la señalización informal del lugar, mucho antes que cualquier indicador oficial de la provincia.
Quién gana y quién pierde con esta decisión
Con esta decisión gana, en primer lugar, la oferta turística provincial, que suma un recorrido singular a su grilla cordillerana sin necesidad de invertir en pavimentación ni en señalización, ya que el carácter "salvaje" del trazado opera como atractivo en sí mismo. Gan también el circuito de prestadores privados de Malargüe y de Las Loicas, que captan demanda de viajeros con vehiculo propio y de operadores de 4x4. Pierde, en cambio, el turista que llega sin experiencia off road y se encuentra con una traza sin cartelería, sin estaciones de servicio y sin un número de ruta al que reportar una emergencia. Pierde, sobre todo, la cuenca alta del río Malargüe, único caso endorreico de Mendoza y vinculada a la laguna de Llancanelo, cuya reserva natural asociada al recorrido sigue dependiendo de la conducta de quienes transitan por un camino que la provincia exhibe pero no termina de ordenar.
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