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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Madrugar no es solo correr la alarma: cómo reorganizar las noches para que el cuerpo acompañe

La propuesta de levantarse más temprano obliga a revisar los horarios de descanso, la luz natural y la cena. Especialistas y organismos coinciden en que el cambio se sostiene cuando la noche también se planifica.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Madrugar no es solo correr la alarma: cómo reorganizar las noches para que el cuerpo acompañe

A Graciela le costó años entender por qué, aun durmiendo siete horas, amanecía destruida. No era cuestión de cantidad, sino de desorden: se acostaba a la medianoche entre semana, a las tres los sábados, y a veces se dormía frente al televisor. Cuando su nieta empezó la primaria con turno mañana, la abuela decidió madrugar con ella. La primera semana fue un desastre; al mes, el reloj interno empezó a responder. La experiencia de Graciela resume lo que repiten los manuales de salud: levantarse más temprano no se resuelve con un despertador más osado, sino con una reorganización que empieza la noche anterior.

Según una revisión científica sobre sueño y ritmos circadianos citada por la Clínica Mayo, la mayoría de los adultos necesita entre siete y ocho horas diarias de descanso, aunque las necesidades individuales varían. Ese dato, repetido por los organismos de salud, suele ser el que más cuesta incorporar: muchos argentinos duermen por debajo de ese umbral y atribuyen el cansancio al estrés laboral o a la edad, cuando en realidad el reloj interno está desfasado.

Costumbres que arman la mañana

El cambio puede empezar la noche previa: dejar la ropa preparada, organizar el desayuno y definir las tareas prioritarias reduce la cantidad de decisiones que el cerebro debe tomar al abrir los ojos. La Clínica Mayo sugiere además reservar un rato para una actividad que funcione como ancla, como leer unos minutos o dar una vuelta a la manzana. La idea no es moralizar sobre la disciplina, sino ofrecerle al cuerpo un motivo concreto para levantarse y no volver a la almohada.

  • Definir una hora de despertar posible de sostener todos los días, incluidos fines de semana.
  • Calcular hacia atrás la hora de acostarse para mantener entre siete y ocho horas de sueño.
  • Preparar ropa, desayuno y pendientes la noche anterior.
  • Reservar unos minutos para una actividad placentera que oficie de motivo al levantarse.
  • Exponerse a luz natural apenas se abre el ojo, como abrir cortinas o salir a la calle.

La luz como señal para el reloj interno

La luz natural funciona como una suerte de despertador biológico. Una revisión sobre ritmos circadianos describe que la exposición matinal tiende a adelantar el reloj interno, mientras que la luz del atardecer y de la noche tiende a retrasarlo. Por eso, abrir las cortinas en cuanto suena la alarma y buscar iluminación natural durante la primera hora del día es una de las recomendaciones más repetidas por los especialistas en medicina del sueño.

La noche también se construye

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y procurar un dormitorio con oscuridad, silencio y temperatura agradable. La actividad física hecha durante el día favorece la conciliación del sueño, aunque no hace falta una rutina exigente: una caminata moderada basta. Lo que conviene evitar a última hora son las comidas abundantes, la cafeína, la nicotina y el alcohol, que fragmentan el descanso aunque parezca lo contrario.

Las siestas, aliadas habituales en la cultura rioplatense, pueden jugarle en contra a quien intenta madrugar. Si son demasiado largas o demasiado cerca de la hora de dormir, dificultan el sueño nocturno. La Clínica Mayo sugiere limitarlas a unos veinte minutos y programarlas antes de la media tarde.

Cuándo pedir ayuda profesional

Si después de varias semanas de mantener horarios regulares persisten los problemas para dormirse, los despertares nocturnos o una somnolencia diurna intensa que interfiere con el trabajo o la conducción, conviene consultar a un profesional. En la ciudad de Buenos Aires, el Hospital de Clínicas atiende en su consultorio de Medicina del Sueño de lunes a viernes de 8 a 14, con pedido de turno previo. En el conurbano bonaerense, varios hospitales públicos cuentan con servicios de neumonología o neurología que evalúan trastornos del sueño. La Superintendencia de Servicios de Salud también dispone de una línea gratuita (0800-222-7583) para orientar sobre centros habilitados. Madrugar, como descubrió Graciela, no es un acto de voluntad solitaria: es un acuerdo con el propio cuerpo que empieza cuando todavía es de noche.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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