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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Memorias que se cuidan en el día a día: claves simples para no perderle el rastro a los recuerdos

Especialistas consultados sostienen que dormir bien, reducir las distracciones y moverse con regularidad son algunas de las recomendaciones concretas para preservar la memoria. También pesan la alimentación, los vínculos y el aprendizaje permanente. Las propuestas apuntan a cambios accesibles en la rutina.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Memorias que se cuidan en el día a día: claves simples para no perderle el rastro a los recuerdos

A Graciela le empezó a pasar algo que antes no le pasaba. Tenía la palabra en la punta de la lengua, pero no le salía. Después de unos segundos, aparecía sola. Sin embargo, cada vez era más seguido. Tenía 52 años, dos trabajos y un celular que no paraba de sonar. Lo primero que pensó fue que se estaba haciendo grande. Lo segundo fue buscar respuestas. Lo que encontró no fue un drama: fue, en cierto modo, una invitación a ordenar la vida.

El fenómeno es frecuente y tiene explicación. En un país donde el ritmo cotidiano multiplica las interrupciones, los especialistas coinciden en que la memoria no se cuida con un solo gesto, sino con un conjunto de hábitos que empiezan por lo más simple: prestar atención, dormir bien y moverse.

Menos interrupciones, más memoria

El primer paso puede ser el más sencillo y, al mismo tiempo, el más difícil: dejar de hacer varias cosas a la vez. Revisar el chat mientras se responde un correo o mirar el teléfono en medio de una conversación obliga al cerebro a cambiar de foco permanentemente. Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, explicó que esa alternancia aumenta los errores y genera un estrés que puede perjudicar la memoria de corto plazo.

  • Dejar el celular lejos del escritorio mientras se realiza una tarea concreta.
  • Reservar horarios fijos para revisar correos y mensajes, en lugar de atenderlos cada vez que suenan.
  • Agrupar los trámites administrativos en un mismo bloque del día.
  • Intentar recordar un nombre o un dato antes de buscarlo en el teléfono: ese esfuerzo activa el hipocampo y la corteza prefrontal, según Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine.

El descanso nocturno ocupa un lugar central en esta conversación. Mientras dormimos, el cerebro organiza lo aprendido durante la jornada. Por eso la recomendación clásica sigue vigente: entre siete y ocho horas de sueño. Mednick agregó que una siesta de unos 30 minutos puede contribuir a fijar información, como complemento del sueño nocturno.

El ejercicio físico también tiene efectos comprobados sobre el funcionamiento cerebral. Small explicó que moverse aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro y favorece la producción de proteínas involucradas en la comunicación neuronal. Una investigación de la Universidad de Illinois siguió durante un año a 120 personas de entre 55 y 80 años: quienes caminaron rápido durante 40 minutos, tres veces por semana, registraron un hipocampo un 2 por ciento más grande que quienes se limitaron a estiramientos y tonificación.

En las comidas, los especialistas destacan el patrón MIND, que combina elementos de las dietas mediterránea y DASH. Incluye cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos. La alimentación, dicen, forma parte del cuidado de la atención y de la capacidad de almacenar recuerdos.

Pero el cuidado no termina en el plato. Compartir un encuentro con otra persona exige escuchar, interpretar y recuperar experiencias vividas. Tocar un instrumento o estudiar un idioma, en tanto, obliga a sostener la atención y a ejercitar el recuerdo. Cada uno de estos gestos, en apariencia menor, suma.

Para quienes sienten que los olvidos se repiten o simplemente quieren informarse, el primer paso es pedir turno con un médico clínico o neurólogo en el centro de salud más cercano. En la Ciudad de Buenos Aires, los hospitales públicos como el Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez (Av. Dr. Juan Felipe Aranguren 2701) y el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia (Las Heras 2670) cuentan con servicios de neurología que atienden de lunes a viernes, generalmente entre las 8 y las 14. También se puede consultar en el Hospital Italiano de Buenos Aires (Perón 4190), con turno previo, y en el FLENI, en Belgrano, que dispone de una línea de turnos (011 5777-3200) de lunes a viernes de 8 a 18. En el resto del país, los hospitales públicos provinciales y las obras sociales suelen cubrir la consulta neurológica con derivación del médico de cabecera.

Graciela, mientras tanto, empezó por lo más chico: silenció las notificaciones del trabajo después de las siete de la tarde y volvió a sacar el. No hay garantía de nada, pero al menos duerme mejor. Y eso, dicen los que saben, ya es un buen comienzo.

“Esa alternancia aumenta los errores y genera un estrés que puede perjudicar la memoria de corto plazo.”Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health
TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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