Stallone, el Batman que se bajó a último momento y dejó un tendal de versiones
El director Sandy Collora lo había convencido de ponerse el traje en un cortometraje sin presupuesto; una prueba de vestuario en su propia casa terminó con la ilusión, con Mark Hamill detrás y con un mito que todavía se discute en cada Comic-Con.

A veces la historia grande de los superhéroes no se escribe en los sets oficiales sino en las mesas ratonas de los bares, y me permito contar esto desde el arranque porque lo viví como lector antes que como cronista: la primera vez que escuché el nombre de Stallone asociado al murciélago fue de boca de un fan de la vieja guardia, allá por la Corrientes, que me dijo mientras tomábamos un café que el tipo había estado a punto de colgarse la capa y que el propio estudio se la había bajado de un tirón, y la verdad es que no iba tan desencaminado aunque los matices son bastante más jugosos que esa versión de café.
Lo que tengo para contarles arranca en 2003, cuando un director bastante osado llamado Sandy Collora, que se la había rebuscado siempre en el under de Hollywood, armó con apenas 30.000 dólares un cortometraje fan made de Batman titulado Batman: Dead End, una historia en la que el caballero oscuro perseguía al Joker por una fuga de Arkham y de pronto se le metían en el medio un xenomorfo y un depredador, dos pesadillas que nada tenían que ver con el universo DC pero que le daban al corto una textura freak que todavía hoy se recuerda cada vez que alguien lo rescata de YouTube.
Collora, que era un convencido de que las mejores ideas se cocinan sin pedir permiso, sabía perfectamente que Warner Bros. era la dueña legítima del personaje y que él estaba moviéndose en un terreno legal más que pantanoso, así que se manejó con la prudencia del que sabe que lo pueden apagar de un día para el otro: rodó sin hacer ruido, sin logos oficiales, sin en los canales tradicionales, y cuando tuvo la primera copia terminada se la llevó derecho a la Comic-Con de San Diego de ese mismo año, donde la pasó como quien pasa un cassette bajo la mesa, sin alboroto, y al rato estaba circulando libre por la web como uno de esos cortos clandestinos que hacen historia sin pedirle permiso a nadie.
La llamada que lo cambió todo
Lo que no se supo durante años, y que recién salió a la luz en el documental Behind the Mask: The Batman Dead End Story, es que Collora había logrado algo que parecía una locura: que Sylvester Stallone, nada menos, aceptara ponerse el traje del hombre murciélago. La charla, según quedó registrada, fue casi de confitería: el director le comentó que estaba preparando una pequeña película del personaje, Stallone preguntó con genuina curiosidad si los estudios podrían meterse en el medio, se tomó su tiempo, lo pensó, y finalmente dijo que sí, que él estaba adentro, y a partir de ese momento la película, que era un capricho personal de Collora, pasó a convertirse en una de esas noticias imposible que uno lee y vuelve a leer para asegurarse de que la está leyendo bien.
Con Stallone confirmado, Collora fue por más y se anotó otro poroto que ya parece directamente un golazo de media cancha: Mark Hamill, el eterno Luke de Star Wars, que además ya había prestado su voz al Joker en la serie animada de los noventa, se sumó al proyecto como el villano principal, y lo hizo sabiendo, como lo sabía Stallone, que el director no tenía un solo papel firmado con Warner, que los derechos no existían, y que cualquier movimiento en falso podía tirar abajo todo el casting en cuestión de horas. Collora les pidió a los dos que mantuvieran el asunto en estricta reserva, casi en voz baja, para evitar que el estudio se enterara antes de que pudieran rodar siquiera una toma de prueba, y durante un tiempo pareció que el plan, tan delirante como era, iba a salir adelante.
La prueba de vestuario que nunca fue
- El equipo de Collora se presentó en la casa de Stallone para una prueba de vestuario que iba a ser el primer paso concreto hacia el rodaje.
- En ese mismo encuentro el actor reveló que había puesto al tanto a su entorno profesional, algo que el director no tenía previsto.
- Casi de inmediato Stallone confirmó que se bajaba del proyecto, y Hamill tomó la misma decisión poco después.
- Collora quedó con el casting soñado pero sin los dos nombres que lo hacían posible, y tuvo que reinventar el corto desde cero.
Lo concreto es que el cortometraje se terminó rodando de todas formas con otros actores, cumplió su recorrido como fan film ochentoso y se ganó un lugar de culto en cada Comic-Con que se precie, pero lo que me interesa subrayar, y se los digo porque lo siento así, es lo cerca que estuvo Stallone de quedar asociado para siempre con el caballero de Gotham, un papel que en ese momento nadie en Warner hubiera bendecido pero que, visto en retrospectiva, podría haber cambiado buena parte del mapa de los superhéroes posteriores, y eso que todavía no teníamos ni idea de lo que venía con el Nolan.
Lo más curioso, y acá se nota que a Stallone le quedó gustando el personaje, es que él mismo no cerró del todo la puerta al murciélago: años después, cuando Miller, el gran Frank Miller, salió públicamente a decir que lo veía perfecto para una versión madura de Batman basada en El regreso del caballero oscuro, el actor recogió el guante y respondió que se identificaba con la situación del personaje y que, si la energía seguía ahí, podía llegar a ser una verdadera revelación, palabras más, palabras menos, que quedaron flotando en el aire como una promesa que nunca se cumplió pero que todavía hoy, cada vez que se discute un Batman maduro, alguien vuelve a sacar a la luz para volver a soñar con ese casting imposible.
Lo que casi fue y no fue
Y acá me permito volver a la pregunta del arranque, la que todo el mundo se hace cada vez que aparece esta historia en una sobremesa: si Stallone hubiera llegado a filmar ese papel, ¿algo habría cambiado en la historia grande del cine de superhéroes? Lo honesto es que no lo sabemos y probablemente nunca lo vamos a saber, porque los rumbos alternativos son el deporte favorito de los fans, y en ese terreno uno puede argumentar tanto que le abrió la puerta a la idea de un Batman mayor y cansado, como sostienen algunos, o que simplemente fue una anécdota simpática que el tiempo se llevó puesta, como prefieren los más pragmáticos; yo, que ya peino algunas canas y vi muchas capas colgar de distintos actores, me quedo con la sensación de que lo más valioso de esta historia no es lo que pasó sino lo que casi pasa, y que ese casi, con el monstruo de la avenida de testigo, sigue siendo más interesante que cualquier estreno.
“Stallone se identificaba con la situación del personaje y, si la energía seguía ahí, podía ser una revelación.”Sylvester Stallone, sobre su vínculo con Batman
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

ET el Extraterrestre: Los Emocionantes Destinos de los Actores Post-1982

Steam registra un aumento del 800 % en IA generativa en juegos

Una década de mensajes, una noche en la comisaría y un botón antipánico que todavía no llegó
