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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Teeto: el plataformas 3D que vuelve a los 90 sin pedirte la vida en el intento

El estudio neozelandés Eat Pant Games presentó un juego de plataformas en tercera persona con absorción de elementos, cooperativo local y una dificultad amable que apunta a revivir el espíritu de los clásicos de 64 bits.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Teeto: el plataformas 3D que vuelve a los 90 sin pedirte la vida en el intento

Lo confieso antes de seguir: cuando arrancaron los primeros minutos de la demo, una señora de unos cincuenta y tantos, sentada al lado mío en la sala de prensa, se cruzó de brazos y murmuró casi en voz alta «por fin algo que mi hijo puede jugar conmigo», y esa frase me terminó de explicar todo lo que el estudio Eat Pant Games quiso mostrar con Teeto, su nueva apuesta de plataformas en tercera dimensión.

Teeto es, básicamente, una masa azul que tiene hambre. Y esa gula es la clave de todo: el personaje puede absorber objetos del escenario, desde rocas hasta fuego, y cada elemento que se traga le modifica las propiedades del cuerpo, lo que termina desbloqueando habilidades específicas para atravesar los 24 niveles repartidos en cuatro actos. En lugar de saltar de plataforma en plataforma como si fuera una coreografía aprendida de memoria, lo que el juego te pide es otra cosa, más lenta, más observadora: mirar el entorno, decidir qué te conviene absorber y resolver cada situación con el elemento adecuado.

Una propuesta que apuesta por explorar más que por sufrir

La historia es la clásica excusa para sostener el recorrido: Teeto y su compañera Nory, una coneja que lo acompaña en la aventura, se enfrentan a una corrupción de sombras que se fue expandiendo por el mundo del juego. Lo interesante no está tanto en el argumento sino en cómo está construido cada escenario, porque los niveles están pensados para premiar a quien se detiene a revisar rincones, rescata criaturas escondidas y junta coleccionables en lugar de salir corriendo hacia la próxima plataforma.

El movimiento se apoya en dobles saltos y planeos que permiten navegar los desafíos con bastante precisión, y la misma mecánica de absorción aparece en los enfrentamientos contra los jefes, lo que le da una coherencia al sistema que muchos plataformas actuales perdieron en el camino.

  • Estudio desarrollador: Eat Pant Games, con sede en Nueva Zelanda.
  • Cantidad de niveles: 24, repartidos en cuatro actos.
  • Modalidad: cooperativo local con pantalla dividida, además de un jugador.
  • Mecánica central: absorción de elementos del entorno que mutan las habilidades del personaje.
  • Perfil de dificultad: amable y accesible, pensado para un público amplio.

Ahora, una aclaración honesta porque no quiero engañar a nadie: la curva de dificultad es deliberadamente gentil, lo que para quienes llevamos años jugando al género puede sentirse como un paseo por el parque más que como un desafío real. Pero ojo, esa decisión no es un defecto sino una declaración de principios, porque los niveles, los coleccionables y los rompecabezas ambientales funcionan igual de bien en compañía, y el cooperativo local con pantalla dividida termina de redondear el perfil social del título.

Mientras me subía al colectivo, un chico joven que llevaba el gorro puesto me dijo mirándome de reojo «che, estos juegos me dan nostalgia, me recuerdan a las tardes en lo de mi viejo», y me pareció que, sin saberlo, había definido mejor que yo qué es lo que Teeto viene a recuperar.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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