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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tu cuerpo recuerda: aunque dejes de entrenar por meses, los músculos y el hígado guardan la huella del esfuerzo previo

Científicos de Illinois identificaron cómo fibras musculares y enzimas hepáticas retienen datos de la actividad anterior. La pausa hace perder fuerza y aptitud, pero no borra por completo la historia.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Tu cuerpo recuerda: aunque dejes de entrenar por meses, los músculos y el hígado guardan la huella del esfuerzo previo

Marisa tiene 47 años, dos hijos y un trabajo que le consume las tardes. Entre los 30 y los 43 corrió tres veces por semana, completó dos medias maratones y se habituó a sentirse fuerte. Después llegó una lesión de rodilla, una cirugía y un posoperatorio largo. Cuando finalmente volvió a calzarse las zapatillas, el placard le devolvió la mirada de antes, pero sus piernas no respondieron como las recordaba. "Sentía que estaba empezando de nuevo", le dijo a su entrenadora. Lo que Marisa no sabía es que, a nivel celular, no era exactamente así: sus músculos y su hígado conservaban parte de la información de aquellos años de entrenamiento.

Según los datos epidemiológicos que suelen citar las sociedades de cardiología y de medicina del deporte, en Argentina más de la mitad de los adultos no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud, y un porcentaje considerable abandona la práctica regular tras una pausa por vacaciones, enfermedad, embarazo o exigencias laborales. Reanudar suele ser la parte más dura, y muchas personas desisten antes de los tres meses. Sin embargo, la investigación reciente sugiere que esa cuesta arriba inicial no arranca desde el mismo punto para todos.

Qué encontraron los investigadores

El equipo de Diego Hernandez-Saavedra y Yi-Heng Huang, de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, estudió durante varios años qué ocurre en músculos e hígado antes, durante y después de una pausa en la actividad física. En un trabajo publicado en 2025 en American Journal of Physiology-Cell Physiology y en un segundo estudio aparecido en 2026 en Molecular Metabolism, los investigadores entrenaron ratones durante cuatro a ocho semanas, los dejaron inactivos un tiempo y luego los reentrenaron, comparándolos con animales sin experiencia previa.

Los resultados fueron elocuentes: quienes tenían entrenamiento previo desarrollaron fibras musculares más grandes al retomar la actividad y aprovecharon mejor la energía disponible frente al esfuerzo. Esa ventaja metabólica persistió incluso durante el período sin ejercicio, lo que sugiere que algunas adaptaciones no desaparecen con la inactividad. En el hígado, el segundo estudio detectó una mayor presencia de carboxilesterasas hepáticas tanto en ratones como en personas que volvieron a entrenar tras una pausa. Estas enzimas descomponen las grasas en sangre para que el músculo pueda usarlas como combustible, lo que mejora la coordinación energética entre ambos órganos al volver a moverse.

Una memoria que no es solo del cerebro

Para los investigadores, la idea de memoria celular no resulta ajena a la biología. Las neuronas almacenan información a través de sus conexiones, y el sistema inmunitario reconoce agentes que ya enfrentó. Lo novedoso es que las células musculares, hepáticas, de la piel y del tejido adiposo también parecen guardar registros de experiencias pasadas. Aun así, los propios autores aclaran que todavía no se sabe con precisión cuánto tiempo dura esa información ni cómo se conserva, y subrayan que el hallazgo no reemplaza la recomendación de moverse con regularidad.

  • La capacidad aeróbica disminuye tras varias semanas sin actividad.
  • La fuerza muscular cae de forma progresiva durante la inactividad.
  • La respuesta del organismo a la insulina se reduce si la pausa se prolonga.
  • La memoria celular, en cambio, conserva parte de las adaptaciones previas y suaviza el regreso.

Lo que sí está claro es que la pausa tiene efectos reales: tras semanas sin moverse se pierden capacidad cardiovascular, fuerza y sensibilidad a la insulina. Por eso los especialistas insisten en que, aun cuando el cuerpo recuerde, la constancia sigue siendo clave. Para Marisa, que hoy combina caminatas con sesiones de fuerza dos veces por semana, la diferencia fue notoria: "Al volver, la primera cuesta fue menos cuesta". No es magia, es biología.

A dónde acudir y en qué horario: para retomar la actividad física después de una pausa prolongada, se sugiere concurrir a un centro de salud u hospital público para un control clínico previo; los servicios de medicina del deporte y cardiología atienden de lunes a viernes, en general de 8 a 14. También los gimnasios municipales y clubes de barrio ofrecen evaluaciones de apto físico en ese mismo turno. En la Ciudad de Buenos Aires, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo abre de lunes a viernes de 9 a 18, y en la provincia de Buenos Aires los hospitales regionales cuentan con consultorios de actividad física y rehabilitación de 7 a 17. Antes de volver a entrenar, vale la pena pedir turno y, sobre todo, no subestimar lo que el cuerpo todavía recuerda.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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