Un vuelo que duró cinco meses: LATAM deja sin escala a Neuquén y Santiago y la Patagonia ya mira a Brasil
La línea aérea anunció que cortará la frecuencia el 25 de octubre por niveles de ocupación que nunca terminaron de cerrar; la provincia reconoce que faltó tiempo de maduración y ya negocia conexiones con San Pablo y otros destinos internacionales.

Tengo frente a mí una notícia que, si me dejanla metáfora, se cae al río antes de llegar al puerto: la conexión aérea directa entre Neuquén y Santiago de Chile, aquella que parecía haber abierto una puerta nueva para la Patagonia, tiene los días contados, y los cuenta una a una hasta el 25 de octubre, fecha en que LATAM Airlines confirmó que suspenderá la frecuencia que apenas en marzo pasado había inaugurado con cuatro vuelos semanales operados con aviones Airbus A320, cada uno con capacidad para 174 pasajeros, sobre una ruta que durante un lustro pareció imposible y que ahora se apaga por razones estrictamente comerciales, es decir, por la cuenta que no cerró, por los asientos que viajaron vacíos demasiado seguido y por aquella matemática silenciosa que terminan haciendo las aerolíneas cuando un destino nuevo no termina de encontrar su público a la velocidad que los balances les exigen.
Cinco meses, cuatro frecuencias y una advertencia que se cumplió
La historia reciente es conocida por estos pagos del sur: la ruta debutó el 29 de marzo con salidas los martes, jueves, viernes y domingos; fue la primera vez que un avión enlazó a la capital neuquina con Chile sin necesidad de pasar por Aeroparque o por Ezeiza, y durante unas semanas pareció una de esas novedades que cambian la conversación de un aeropuerto chico con aspiraciones de grande. Pero los números no acompañaron. La propia empresa, al revisar sus itinerarios, detectó niveles de ocupación sostenidamente inferiores a los proyectados, un eufemismo del lenguaje corporativo para decir que la cabina viajó con demasiados huecos como para sostener una frecuencia diaria razonable. La compañía ya no vende pasajes con fecha posterior al 25 de octubre y avisó a la administración del aeropuerto que la frecuencia no seguirá en el calendario.
Quien se sentó del otro lado de la mesa durante las conversaciones previas al lanzamiento fue el subsecretario de Turismo de la provincia, Sergio Sciacchitano, y lo que dijo, en lo esencial, fue que la advertencia estaba hecha y que no se la escuchó del todo. Quizas para un vuelo nuevo había que empezar con menos frecuencia, sostuvo el funcionario, y agregó, con la franqueza que suele aparecer en estos balances, que una ruta nueva necesita tiempo para que los pasajeros la adopten, y que ese proceso no se improvisa ni se decreta, sino que se trabaja con inversión en promoción y con una estrategia comercial sostenida, un capitulo que, en sus palabras, es lo que faltó. Las cosas no suceden de un día para el otro, completó, y la frase, aunque parece de manual, retrata bien la distancia que suele haber entre el anuncio de una ruta nueva y la construcción del flujo de demanda que la sostiene.
Desde el Gobierno neuquino se hicieron gestiones para intentar torcerle el brazo a la decisión, pero la respuesta que llegó fue la que llegó: por ahora no hay acuerdo en curso para reactivar la frecuencia ni fecha tentativa de regreso, lo que en lenguaje llano significa que, por un tiempo largo, quien quiera cruzar la cordillera desde Neuquén deberá volver a las opciones de siempre, ya sea vía Buenos Aires, ya sea por vía terrestre, ya sea a través de conexiones que aún no se negociaron.
Brasil, otras aerolíneas y un aeropuerto que no se achica
Lo que sí continúa, y aquí aparece la parte a la que uno se quiere colgar para no quedarse en la mala noticia, son las conversaciones abiertas con otras compañías para sumar destinos internacionales, con Brasil como próximo objetivo declarado, aunque conseguir que una línea aérea se comprometa con una ruta nueva depende siempre de que los números de demanda justifiquen la operación y de que las partes estén dispuestas a sostener la curva de aprendizaje que una ruta incipiente siempre trae consigo. El aeropuerto neuquino, mientras tanto, registró en el último año un crecimiento superior al 30 por ciento en sus frecuencias, una cifra que la provincia presenta como argumento principal a la hora de sentarse con cualquier compañía que quiera escuchar una propuesta, y la apuesta es que esa masa de pasajeros existente sirva de base para negociar rutas que, esta vez, tengan más tiempo, más frecuencia inicial ajustada a la demanda real y más soporte comercial del que, a la vista de los hechos, tuvo el puente con Santiago.
Lo que viene, aguas abajo
Lo que va a pasar en los próximos días es bastante previsible, y lo resumo como lo resumo porque lo veo venir cada vez que una ruta se cae en el sur: las semanas que siguen van a estar dominadas por la búsqueda de reemplazos parciales, por alguna probable escala estacional a Chile cuando la temporada alta vuelva a empujar y por la conversación ya instalada con Brasil, que es la que más expectativa genera del lado argentino pero que, como toda ruta nueva, necesitará paciencia, números finos y un plan de promoción que esta vez, según confían en la Subsecretaría, no va a faltar.
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