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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una seña por un lote de Pulmarí puede terminar en una estafa: la advertencia que une a la Corporación y al Gobierno neuquino

Un permiso de ocupación no habilita a vender ni ceder las tierras del organismo interestadual. Pagos, señas, reservas y boletos de compraventa carecen de validez y dejan al comprador sin plata y sin propiedad.

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Teresa LeivaSociedad y salud · · 3 min de lectura
Una seña por un lote de Pulmarí puede terminar en una estafa: la advertencia que une a la Corporación y al Gobierno neuquino

A Clara le ofrecieron un lote con vista al río en una publicación que circulaba por redes sociales. La fotografía mostraba un sector verde, con cerros de fondo, y un precio que parecía una ganga. Antes de juntar los ahorros de varios meses, decidió llamar al número que figuraba en el aviso y le confirmaron que el terreno estaba en jurisdicción de la Corporación Interestadual Pulmarí, en el centro-oeste de Neuquén. La oferta incluía un permiso firmado por un poblador y la promesa de que, con esa documentación, la transferencia sería inmediata. Clara no llegó a firmar nada porque una conocida le contó lo que estaba pasando: esos papeles no sirven para comprar ni para quedarse con la tierra.

La advertencia se hizo pública después de que la Corporación Interestadual Pulmarí (CIP) y el Gobierno de Neuquén detectaran una serie de publicaciones y propuestas que ofrecen lotes dentro del territorio administrado por el organismo. La recomendación, categórica, es no entregar dinero bajo ninguna modalidad: ni seña, ni reserva, ni pago parcial, ni boleto de compraventa, ni acuerdo de cesión de derechos. Quien avance igual puede perder lo abonado y, además, no adquirir la propiedad, porque esas operaciones carecen de validez legal.

Por qué un permiso de ocupación no equivale a ser dueño

El núcleo del problema está en una confusión que las autoridades pidieron despejar de raíz. Tener un permiso para ocupar o utilizar un sector del territorio de Pulmarí no convierte a su titular en propietario. Los pobladores y demás personas autorizadas a permanecer en esas tierras tampoco pueden venderlas, transferirlas ni cederlas a terceros. Esa condición corre, incluso, para los papeles informales o para los supuestos derechos concedidos por particulares: ninguno de esos instrumentos autoriza la comercialización de los lotes. En otras palabras, ninguna firma individual reemplaza la condición de patrimonio institucional que tienen las 112.900 hectáreas bajo administración de la CIP.

  • No entregar dinero bajo ninguna modalidad, ni siquiera una seña o reserva.
  • No firmar boletos de compraventa ni acuerdos de cesión de derechos sobre lotes de la CIP.
  • Revisar la documentación ofrecida: un permiso de uso no habilita a vender ni a transferir.
  • Desconfiar de papeles informales o derechos cedidos por particulares, ya que no tienen validez para comercializarlos.
  • Consultar siempre por los canales oficiales antes de avanzar con cualquier operación.

A dónde acudir y en qué horario

Para evitar caer en una estafa, la Corporación puso a disposición su línea oficial de consultas: el teléfono 02942-496243. A través de ese canal se puede verificar la situación real de un inmueble antes de cualquier movimiento de dinero o firma. La advertencia está dirigida a vecinos, turistas e inversores, y se enmarca en la Ley Nacional 23.612, que contempla acciones penales por estafa. Las autoridades adelantaron que continuarán con actuaciones administrativas y legales para proteger las tierras y evitar nuevos perjuicios.

La CIP tiene sede en Aluminé y fue creada en 1988 como un ente público integrado por el Estado nacional y la provincia de Neuquén. Su patrimonio es lo que está en juego cada vez que alguien intenta vender un lote que no puede vender: no es solo un pedazo de mapa, es la condición institucional de una tierra que no está en el mercado. Por eso, antes de ilusionarse con una foto y un precio, conviene hacer una llamada.

TL
Teresa LeivaSociedad y salud

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