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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Pirovano salió al cruce de las quejas del sector y aseguró que el INCAA quintuplicó los apoyos al cine

El titular del instituto habló de 25 millones de dólares en lo que va del año, 155 estrenos nacionales y acuerdos con Paraguay, Brasil e Italia, mientras Dolores Fonzi había denunciado desde San Sebastián las complicaciones para financiar películas y sostener coproducciones internacionales.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Pirovano salió al cruce de las quejas del sector y aseguró que el INCAA quintuplicó los apoyos al cine

Lo escuché decir a una productora que se acercó al stand del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, casi en un susurro, mientras esperaba la conferencia: "Por lo menos que se diga todo". Y eso, justamente, fue lo que pasó esta semana: Carlos Pirovano, presidente del INCAA, salió a responder los cuestionamientos que había dejado flotando Dolores Fonzi desde el Festival de San Sebastián, y la discusión sobre cuánto dinero se mueve en el cine argentino volvió a instalarse con números, firmas y nombres de países sobre la mesa.

Tengo que decirlo con todas las letras: cuando uno escucha hablar del INCAA y de los apoyos al cine, la primera imagen que se me viene a la cabeza es la escultura del Lola Mora en la avenida, con esas figuras de mármol que parecen empujar la corriente del río hacia la calle, como si quisieran contar algo de lo que somos. Bueno, algo de eso pasa también con el cine argentino: las películas que se financian con plata pública son, en gran parte, las que terminan contando quiénes somos y cómo nos vemos. Por eso, cuando se discute cuánto se invierte y bajo qué reglas, lo que se discute de fondo es qué espejo estamos dispuestos a sostener.

Lo que dijo Pirovano y qué discutió Fonzi

  • Apoyos económicos: Pirovano sostuvo que el organismo volcó 25 millones de dólares en el año al que refirió en la entrevista, frente a cinco millones de dólares en 2023, y usó esa comparación para negar que se haya cortado el acompañamiento al sector.
  • Estrenos y exhibición: el funcionario contabilizó 155 estrenos nacionales, de los cuales 30 corresponden a películas rodadas durante su gestión, y mencionó la presencia de films argentinos en San Sebastián, Venecia y Cannes.
  • Reglas para subsidios: explicó que se exige acreditar audiencia y vinculó ese requisito con la llegada de películas a los espectadores.
  • Cooperación internacional: afirmó que se cerraron acuerdos con Paraguay para desarrollo y producción, con Brasil para coproducción y con Italia para dos coproducciones.
  • Mirada desde San Sebastián: Dolores Fonzi, en la presentación de Mis muertos tristes, planteó las dificultades para conseguir financiamiento y sostuvo que las posibilidades de proyectos con Francia, Bélgica y Alemania se habían reducido.

Ahora bien, lo que yo me quedo pensando después de cruzar las dos posturas es esto: Pirovano defiende una película donde los números crecieron y los acuerdos internacionales se multiplican; Fonzi, en cambio, describe una película más gris, hecha de llamadas que no se concretan y de proyectos que quedan a mitad de camino. Las dos versiones pueden ser ciertas al mismo tiempo, y eso es lo que vuelve al debate tan difícil de cerrar: porque si los recursos existen pero no llegan a los proyectos, el problema cambia de nombre, deja de ser de plata y pasa a ser de gestión.

Un detalle me llamó particularmente la atención, y lo quiero dejar por escrito porque creo que sintetiza buena parte del ida y vuelta: la frase que eligió la actriz para describir el presente fue "Dependemos de las plataformas totalmente". Es una declaración directa, sin demasiados adornos, que apunta a un lugar concreto de la discusión: cómo se financian las películas argentinas en un escenario donde el instituto, según su titular, volvió a abrir convocatorias y a firmar acuerdos con tres países, pero donde los realizadores, como Fonzi, dicen sentir que el camino se angosta.

“Dependemos de las plataformas totalmente.”Dolores Fonzi, en el Festival de San Sebastián, al referirse a las dificultades para financiar proyectos internacionales.

Me parece importante subrayar que la propia Fonci reconoció que los acuerdos con Francia, Bélgica y Alemania existieron y que funcionaron gracias a la gestión del instituto, lo cual matiza el reclamo y lo aleja de una denuncia lisa y llana: no es que no se haya hecho nada, es que, según su mirada, se hizo menos de lo que se necesita. Y ahí aparece, otra vez, la pregunta de fondo: con 25 millones de dólares sobre la mesa, ¿el cine argentino está mejor que hace dos años o está apenas contenido? Para algunos productores con los que hablé, la respuesta todavía está en construcción.

A la salida del encuentro, una directora que prefirió no dar su nombre me dijo, mientras buscaba su cochecito en la vereda: "Mientras haya películas que se hacen, algo se está haciendo bien". Y me parece que esa frase, textual, le cabe como anillo al dedo a esta discusión: no es que esté todo resuelto, pero tampoco está todo roto, y en el medio hay decenas de rodajes, 155 estrenos nacionales y 30 películas nuevas bajo la actual gestión que están buscando, película por película, ese espejo que mencionaba al principio.

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Mónica AguirreCultura y espectáculos

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